Cómo aprendí español con “Todo sobre mi madre”

By 13 octubre, 2017Blog

En mi última entrega hablé de cómo utilizar películas y series para aprender inglés. El caso es que el cine ha tenido un papel importantísimo en mi propio aprendizaje del español, así que lo podemos utilizar como caso de estudio…

Hablé mis primeras palabras de español en un viaje a España en 2002, y cuando volví a Estados Unidos me obsesioné con aprenderlo, escuchando, viendo y leyendo todo lo que podía en castellano. Cuando un amigo me dejó un DVD de Todo sobre mi madre, la película se convirtió rápidamente en una especie de biblia para mi. Fue sin duda mi fuente más importante de español durante esa fase inicial.

De esa película me encantaba todo: la histortia, los personajes, los diálogos, las voces de los actores (en realidad, casi todas son actrices), la fotografía  y la música. La vi una y otra vez, tanto que ni siquiera te puedo decir qué “método” utilicé para estudiarla. La vi con y sin subtítulos, la vi entera y la vi a trozos, la vi deteniéndome en cada palabra y a veces la vi sin casi prestarle atención. Incluso llegué a grabar el audio para poder escuchar los diálogos cuando iba andando por la calle. Más que ver la película, ¡viví dentro de ella durante varias semanas!

En internet compré una edición del guión en formato de libro de una librería en Madrid que hacía envíos al extranjero. Esto en sí era emocionante, sentía que me llegaba algo raro y valioso de una tierra lejana (una sensación más difícil de tener en el mundo más globalizado de hoy). Resultó ser una edición preciosa con fotos y notas sobre la producción:

No sé dónde a ido a parar mi copia, pero he encontrado una foto del libro en internet.

 

De la misma manera que a lo tonto acabas aprendiendo la letra de una canción que escuchas muchas veces, de forma natural fui memorizando trozos del diálogo. No pienses que se trataba de frases complicadas ni que yo tenía mucho nivel. ¡Todo lo contrario! Aprendía frases como “¿Tienes coche?” y “¿Sabes conducir?” (las dice Marisa Paredes en una escena en un garaje, ¡todavía me acuerdo!) y luego las intentaba utilizar cuando conocía a hispanohablantes (creo que a veces se extrañaban de mis preguntas, que no siempre venían a cuento).

Había una línea que por su sonido, y seguramente por cómo la decía la actriz Cecilia Roth, durante mucho tiempo fue mi frase favorita en el idioma español, y que me repetía a mí mismo una y otra vez:

Acabamos de verlo en la UVI y parecía que respiraba.

Ahora me parece una frase normal y corriente, ¡pero en aquel entonces era poesía pura!

Era a través de ejemplos como estos, y no de libros de texto, que interioricé la gramática del castellano. Esta última frase en concreto contiene varias “lecciones”: el uso de la expresión acabar de hacer algo, el uso del pronombre lo después del infinito ver y las formas verbales parecía y respiraba. Cuando podía, siempre utilizaba este tipo de frases como modelos para hacer frases nuevas; esto es mucho más eficaz que traducir de tu idioma nativo o construir tus frases palabra por palabra a base de reglas de gramática que has aprendido fuera de un contexto real. He escrito más acerca de esta manera de enfocar la gramática, y hace poco vi este vídeo sobre la misma idea.

No solo aprendí la gramática así, también empecé a familiarizarme con la manera  de expresarse de los españoles. Aprender un idioma no solo se trata de interiorizar reglas y estructuras, sino de saber, por haber oído miles de ejemplos, lo que la gente suele decir en determinadas situaciones. Para tomar un ejemplo al azar, en esta secuencia una pareja recibe una llamada del hospital avisándoles de que se ha encontrado un donante para un trasplante de órgano que necesita el hombre.

Hombre: Es el hospital. Hay que ir para allá, hay que llamar, hay que llamar ya.

Mujer: Ahora mismo llamo… tú tranquilo.

Por mucha gramática española que sepa, yo sería incapaz de utilizar frases como estas si no las hubiese oído muchas veces en contextos reales. Aunque te parezcan sencillas, son cosas que se dicen de una forma muy particular en español y que yo nunca diría si siempre tradujera del inglés.

Reflexionando sobre mi propio uso de películas para aprender español, hay varias lecciones que os puedo ofrecer…

1. ¡El interés en el idioma es fundamental! Para tener éxito, tienes que encontrar la manera de disfrutar del proceso y vincularlo con tus propios intereses y gustos. Si llegas a tener sensaciones de obsesión y enamoramiento, es buena señal.

2. Cuando sea posible, utiliza materiales auténticos con ejemplos reales del idioma tal y como se utiliza hoy en día, más que libros de texto. Suelen ser más complicados, eso sí, pero también son más interesantes, te suelen motivar más y al final son más útiles.

3. ¡No te preocupes por lo que no entiendes! Todo sobre mi madre era muy, muy avanzado para mi nivel al principio, pero me centré en las cosas sencillas que podía sacar de ella y nunca me desanimé cuando me sentía perdido.

4. Para aprender un idioma es bueno hacer muchas actividades distintas, pero también es bueno profundizar en algo que te apasione. No puedo dejar de subrayar lo importante que han sido para mí las frases y expresiones que he aprendido en los libros, la música y las películas con los que he sentido un vínculo personal. Si encuentras algo que te ponga los pelos de punta, exprímelo al máximo.

Hablando de cosas que te ponen los pelos de punta (o por lo menos a mí), os dejo con esta secuencia. ¡Hasta la próxima!

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